De hecho, sin temor a equivocarnos, podemos considerar a Jesucristo como el revolucionario más grande de la historia. Todo en él era único:
- Las profecías de su venida
- Su nacimiento
- Su vida
- Sus enseñanzas
- Sus milagros
- Su muerte
- Su resurrección
- Su influencia en la historia y en la vida de cientos de millones de personas.