- En Esperanza en la oscuridad Groeschel analiza la experiencia de aquel padre que trajo a su hijo endemoniado ante Jesús, y declaró: “¡Creo! ¡Ayuda mi incredulidad!”. En la súplica sincera del hombre, Jesús percibió la tensión del corazón humano cubierto de las cicatrices de la batalla. No solo sanó al muchacho, sino también al padre, al expulsar de él la desesperanza que se había apoderado de él. Hoy, Él puede hacer lo mismo por nosotros.
- Tapa Flexible